sábado, 1 de agosto de 2009

lunes, 20 de julio de 2009

Broken Wings, Evergrey.



From loss into your embrace
I fled the fear and the dark of day
Like an angel of fallen grace
My broken wings can’t hold my weight
I came so close that I felt the flames
I came so close that I’ll never be safe again
I’d give anything to find a way to leave the fear and evacuate

Come reach inside my inner fear
Come feel my sorrow and my tears
My broken wings can’t hold my weight
Through the dark of day

Leave that guilt-stained cross behind
Free your arms do it one by one
It’s not your fault you are not to blame
Your wing-clipped past should not bring you shame
And the years that you still endured
Should work as strength to see past it all

Come reach inside my inner fear
Come feel my sorrow and my tears
My broken wings can’t hold my weight
Through the dark of day
All hope’s been burnt to ashes
And I’m so tired of hiding the bruises
My broken wings can’t take me
Through the dark of day

Deep cuts will not help you heal
The pain inflicted’s just false relief
Precious moments where you can dream
Of a day when you too can feel

Come reach inside my inner fear
Come feel my sorrow and my tears
My broken wings can’t hold my weight
Through the dark of day


jueves, 16 de julio de 2009

No soy como tu.



Aunque la tela fina,
Del algodón más puro,
Cubriera tu errar perseverante,
Seria siempre visible a mis ojos,
A estos,
Y a los de antes,
Tu sucia alma,
Tu infecto existo
Y tu mentira,
como traje de gala constante.

Y daré gracias
A que para mí, hoy,
No son mis amados ciegos,
Aunque ciego es el pozo en el que caigo
Tan ciego como el ala más alta de tu cielo.

Y puedes usar la oración más dulce
Dirigida al dios más todopoderoso,
Al más ensalzado,
Al de las más grandes iglesias,
mezquitas, sinagogas o burdeles semejantes,
Con más creyentes que verdades le visten
Que yo seguiré sin rezar
A nada de lo que un hombre haya contado.

Huérfano se encuentran, sueños y corazón,
Tan huérfanos y doloridos,
Como el más triste mendigo
De los que entonan mi repetida canción.
Y son míos, y prendidos están en mi pecho,
En mi vientre y en mi sibilante desazón.
Y les quiero
Como quiero al brazo que me da traición.
Como al pensamiento
Que a sabiendas
Sabe que me lleva al umbral del máximo dolor.

Sopla el pesar etéreo,
La lira, la pose, y el paso alentador...
Y se arrastran recuerdos,
Horas, membretes y cartas
Que jamás llegaron a ser ni hojas
Mecidas en mi amado último cajón.
Pero suena la música
La que hace bullir algo,
La que hace despertar el eterno yo.
Entumecidamente aflora la rebeldía
Y brinca ante la orden,
Y araña su esencia,
Y escuece como sal en herida,
Herida sabida y sabia,
Pero que con gusto busque yo.

Regálame tu presencia
¡Abrázame!
Como siempre hiciste cobarde miseria,
Que si tu basura lo apremia
Mi valor no tendría razón en su existencia.

Seguirá resbalando de mi verbo tu mensaje
Seguirá escurriéndose del pensamiento
Tu ilustrada mierda
Y barrerán las calles tus antiguos alados paladines
Y los que te fueron ángeles
Serán los serviles guardianes de tu infierno
Hogar de tus hogares
Un hogar que siempre regalaste.


***

Por fortuna ya no soy espejo de tu ser
Ni surco el epicentro de tu mundo.
Me duelen los rojos que prenden el alma en otros suelos
No creo vivir en el cielo
Ni creo que ese feudo exista
Al menos en esta dimensión
Al menos en este infecto silencio
Que cercena mi piel
La de dentro...
Heridas que nuestra cobardía cada día te infringe.

No quiero ser un engranaje más
Que se meza en el asfalto que castra mi libertad
No quiero fundir el hierro que alimente mi grillete
No prenderé como perla rara el más bello rosario
Que sirva para la rancia y falaz oración
Del que solo representa ser sin ser.

Ni seré la pieza rota que de nada le sirvió el romperse
Pues estuvo en su sitio sin huir su función jamás,
Silenciosamente diferente, sin declararse culpable de ello.
No seré el ala que haga de sostén al mundo que no es.

No seré más así...
Como siempre dices que hay que ser.

Un día me miré y me observé;
Vi que mi cara se borraba, vi que...
Me parecía a tantos,
A tantos más que son como tú,
La disciplina del borrego
La lealtad del bastardo...al bastardo primero.
Por dios: tus miserias.
Y los ríos que han de calmar mi sed: tus mentiras.
Por vestido: la desnudez del espíritu.
Y por alma:
Un travestido orgulloso en desposeerse de sí mismo.

Por más que maquilles tu oxidado grito
Ahí se encontrará susurrando el contenido yo.

No hay niño que te libere ya.
No hay anciano que su sabiduría te regale.
No puedes ser ya tu,
Pero al menos, no te pierdas en el tiempo.
Mira qué hora es la que te llama,
Sé puntual.
No te falles.
No te olvides de que no eres como yo
Que yo no soy como aquel
Ni ellos lo son como los otros
Y que...
Tanto es así que ya no me podría ni reconocer...
Que poco pesan ya mis pies.

***
Carmen M. Padial.

jueves, 25 de junio de 2009

El arte en la historia.

PREHISTORIA.

ÉPOCA PALEOLÍTICA: Las manifestaciones pictóricas de esta época son llamadas pinturas rupestres. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones.
La pintura rupestre responde a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico – religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería. Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente.

A esta primera fase del arte rupestre se le ha denominado Auriñaciense, en esta fase las figuras aparecen hechas con trazos burdos, los animales los realizan de perfil y las figuras se presentan aisladas. Luego, hay una segunda fase, la Solutrense, en donde se observan ciertas figuras moldeadas, interviene el color y los perfiles aparecen paralelos; posteriormente, hay una tercera fase llamada Magdaleniense, en ella se presentan escenas de caza, de lucha, etc. y se observa una asociación de la figura humana con la figura animal en las representaciones, hay variada policromía y el empleo del claroscuro como elemento expresivo. Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de las pinturas es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo.


PINTURA: Las primeras manifestaciones pictóricas provienen de la época paleolítica o de la Piedra Tallada, a esta se le denominó Pintura Rupestre. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones. Responden a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico-religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería. Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente. Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de la pintura rupestre es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo.


ESCULTURA: Del Auriñaciense datan las primeras esculturas de forma humana. Son figuras femeninas, en hueso, marfil o piedra, de pequeño tamaño, relacionadas con el culto a la fecundidad. Se las conoce con el nombre genérico de Venus. Entre las más conocidas tenemos a las Venus de Willendorf, Lespugue, Savignano y Grimaldi.

ARQUITECTURA: En el Neolítico o Edad de Piedra Pulimentada, la pintura y la escultura pierden importancia y en cambio se desarrolla al final del período una arquitectura de enormes piedras que recibe el nombre de Arquitectura Megalítica, formados por bloques inmensos de piedras, estos monumentos son de varios tipos: Menhir, Trilito, Dolmen y Cromlech.

martes, 23 de junio de 2009

Nuestro solsticio de verano y la noche de San Juan.



Midsummer, Litha , Samhraidh (21-24 de Junio).

En Midsummer los días son cada vez más largos y las noches cada vez más cortas. El solsticio es un punto astronómico y, debido a las variaciones del calendario gregoriano, la fecha puede variar algunos días dependiendo del año. El solsticio del verano ocurre cuando el sol alcanza el trópico del cáncer, y experimentamos el día más largo y la noche más corta del año. Y esto marca el inicio del verano, que sucede alrededor del 21 de junio.

El solsticio de verano es el momento del año en el que el Sol alcanza su máxima posición Norte, desde épocas Neolíticas se celebra esta festividad del sol, astro que es adorado como máximo exponente pagano.

La naturaleza forjada del brío y la energía, teñida del misterio -sobre todo el de las horas en las que la luna lanza su destello entre el que muestra y oculta- tanto es así que , las plantas, durante ese período, se creía que adquirían propiedades mágicas (por lo que mucha gente cortaba plantas y las recolectaba).

En países del norte de Europa, el solsticio de verano era la época de mayor fertilidad, y por tanto se llevaban a cabo sacrificios rituales para asegurar buenas cosechas y prosperidad. En otras regiones se saltaba por encima de las hogueras, sorteando de este modo la mala suerte en el resto del año.

Midsummer se basa en festejar, beber, bailar, y estar con los miembros de la comunidad a la que perteneces, celebrando la vida y todos sus placeres, pero también hay lugar para la introspección. La magia abraza este solsticio y es el día de los fuegos fatuos, los encuentros con las hadas y la transformación de lo cotidiano en mágico. Es una época muy buena para obtener augurios y llevar a cabo tareas de adivinación.

La oscuridad ha sido vencida, de nuevo la vida ha renacido, ello tendrá su término en el próximo Samhain. Pese a que la madre Naturaleza ya ha madurado y empieza a decrecer, es un momento de máxima vitalidad, que invita a celebrar la vida y a llevar a cabo el crecimiento personal.

Por la cristianización, este solsticio pasó a ser estrechamente relacionada con las brujas y la magia y así pasó a ser demonizada y de este modo introducir el concepto de la Noche de San Juan en su lugar en el corazón de los pobladores que aun profesaban el paganismo. Pese a todo, el carácter pagano y ancestral de esta fiesta solar nunca ha sucumbido a los ataques que la intentaron prohibir.

En la tradición druídica irlandesa se llamaba Mean Samhraidh. Esta fiesta estaba relacionada con el dios Manannán Mac Lir (dios del mar) y Áine (una diosa de la fertilidad).

En la neopagana se llama Litha (una forma de dividir los meses de Junio y Julio según “De temporum ratione”.

En la tradición druídica galesa/británica se llama Alban Hefin “Luz de Verano”.

En la germánica se llama Midsummar (relacionada con Frigga).

Noche de San Juan, en la tradición cristiana.

Tradiciones:

El fuego, es el elemento principal de esta fiesta, casi omnipresente a lo largo y ancho de las fiestas paganas europeas. La hoguera, simboliza la vida, la fertilidad, el vigor, tenía el poder de reunir a los miembros de la tribu o el pueblo y servía de motivo para bailes, canciones y cuentos.

En la hoguera de Midsummer se quemaban determinadas hierbas, algo que aún hoy se hace en algunos pueblos. La Ruda, La Verbena y el Hipérico (hierba de San Juan) se consideran hierbas talismán para esta noche.

Esta fecha era aprovechada para celebrar uniones, pues un matrimonio o compromiso representaba el símbolo de la perpetuidad de la vida, y otra celebración igual de alegre.

En países de raíz germana se celebraba también una especie de carnaval, en la que todo el pueblo se disfrazaba.

Se realizaban peregrinajes a fuentes y manantiales como algo habitual también en esta noche, ya que, como las hierbas y los fuegos fatuos, adquirían propiedades mágicas.


Los alimentos que se consumían en estas fiestas mostraban todo aquello que estaba saliendo de la cosecha que empezada en Beltaine, y por tanto, la fruta y la verdura así como la mejor carne estaban presentes. La cerveza sobretodo, y los pasteles (como en Cataluña, la “coca”) eran lo más usual.


La música, el baile las notas felices eran invitadas de honor en esta festividad.

La noche de San Juan, la noche de brujas, esa noche, a la gran hoguera, deberán arrojarse todos los objetos, conjuros, deseos, en conclusión todo aquello que simbolice lo que queremos que desaparezca.

Las plantas y hierbas para usar en la noche de San Juan son: lavanda, manzanilla, rosas, margaritas, lirio, manzanilla, el sauco, el hinojo, el espliego, la hierba de San Juan, la verbena.

Hadas, espíritus y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y la de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.

En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.

Posteriormente se encendieron fogatas en las cimas de las montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos.

Huellas en las culturas:

Obviamente esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana.

La celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.

Los incas en Perú en sus dos festivales primordiales eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!” Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día.

Los antiguos mitos griegos llamaban a los solsticios “puertas” y, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre). En las fiestas griegas que eran dedicadas al dios Apolo, se celebraban encendiendo grandes hogueras de carácter purificador.

Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a las hierbas recogidas en aquellos días.

Numerosas leyendas fantásticas que abrazan con amor el significado de esta noche, son unánimes al decir que es el período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”. Será posible el acceso a grutas, guaridas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras los sometidos en cuerpo o espíritu, reinas cautivas, princesas y las infantas encerradas en el halo de algún embrujo, ensalmo o maldición.

Bramarán los cuélebres (dragones) y volaran los “caballucos del diablo”; saldrán a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloraran enjambres de raros espíritus del pueblo de los duendes amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales.

Las mujeres enamoradas sueñan y adivinan quién será el hombre que las despose; las plantas venenosas dejaran de serlo, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes; los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y quedan al alcance del ojo humano; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; las aguas de ríos y del mar también te donaran belleza, los helechos florecen al dar las doce campanadas...

Esta noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las dimensiones mágicas de la realidad, pregunta y lo que seba saber se sabrá. Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista.
En la mañana, muy temprano la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y comienza a llamar, tres veces consecutivas:

-¡San Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) yo te daré pan.

La tradición de enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la fecundidad. La tradición dice que al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.

Carmen M. Padial.

martes, 16 de junio de 2009

Des dels meus llavis.


A Joan Isaac

Crec que encara sóc capaç d´escriure´t
La cançó amb més tendresa mai cantada,
Prop de tu sentir la força dintre meu
Per fer un lligam etern amb les nostres mirades.

Ja saps que en els meus llavis podràs llegir per sempre
qui t´ha estimat dia rere dia sense paraules.

Però m´agradaria acaronar-te amb el meu cant
En una melodia mai somniada,
Brollant suau la veu entre els meus llavis
Aromes d´amor sense basarda,
Olor a la teva pell enamorada.

Vull tastar un cop més el dolç plaer
De beure la teva boca estimada,
Cantar veient fugir les teves llàgrimes
Darrere el mirall quan t´emociones
Amb la meva veu lliure al cel de matinada.

Voldria cantar bén alt que tothom escolti com la cançó
Neix i creix només per a tu des dels meus llavis,
Per dir-te mots que t´arribin bén endins, al cor
Des del meus llavis, amb els meus llavis.

I dir-te adéu amb els mateixos acords sense pors
Si el temps ho vol i ens deixa sols sense un per què
Si la cançó se´m fa malbé i em deixa sense tornada.

Per retrobar-te voldria un cop més
Cantar-te de nou a cau d´orella
Per redibuixar-te el somrís
Deixant gust de cirera en els teus llavis.
Somnis d´amor pendents del temps
Des dels meus llavis, dels meus llavis,
Amb la tendresa dels meus llavis.

Però voldria encara ser capaç i dedicar-te
La cançó més tendra mai cantada,
Apropar-me a tu i ser valent i prou fort
Per fer un nou lligam amb els nostres records
Si se´ns fa malbé la cançó i ens deixa sense tornada.




(Castellano)
Desde mis labios.

Creo que todavía soy capaz de escribirte
la canción con más ternura jamás antes cantada,
cerca de ti sentir la fuerza en mi interior
para hacer un lazo eterno entre nuestras miradas.

Ya sabes que en mis labios podrás leer siempre
quien te ha querido día tras día sin palabras.

Pero me gustaría acariciarte con mi canto
en una melodía nunca soñada,
brotando suave la voz entre mis labios
aromas de amor sin temor,
olor a tu piel enamorada.

Quiero probar una vez más el dulce placer
de beber de tu boca querida,
cantar viendo huir tus lágrimas
detrás del espejo cuando te emocionas
con mi voz libre en el cielo de madrugada.

Quisiera cantar bien alto que todo el mundo escuche
como la canción nace y crece sólo para ti desde mis labios,
para decirte palabras que te lleguen al corazón,
bien adentro de entre mis labios, con mis labios.

Y decirte adiós con los mismos acordes sin miedos
si el tiempo así lo quiere y nos deja solos sin un por qué,
si la canción se me estropea y me deja sin estribillo.

Para reencontrarte quisiera una vez más
cantarte de nuevo al oído y redibujarte la sonrisa
dejando sabor a cereza en tus labios, con la ternura de mis labios.

Pero quisiera todavía ser capaz y dedicarte la canción más tierna jamás cantada,
acercarme a ti y ser valiente y suficientemente fuerte
para hacer un nuevo lazo con nuestros recuerdos
si se nos estropea la canción y nos deja sin estribillo (sin retorno).

domingo, 14 de junio de 2009

El conde de Montecristo.






Primera parte.
Ela castillo de If.
Capítulo primero.

Marsella. La llegada

El 24 de febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Guarda dio la señal de que se hallaba a la vista el bergantín El Faraón procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles. Como suele hacerse en tales casos, salió inmediatamente en su busca un práctico, que pasó por delante del castillo de If y subió a bordo del buque entre la isla de Rión y el cabo Mongión. En un instante, y también como de costumbre, se llenó de curiosos la plataforma del castillo de San Juan, porque en Marsella se daba gran importancia a la llegada de un buque y sobre todo si le sucedía lo que al Faraón, cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua Focia y pertenecía a un naviero de la ciudad.

Mientras tanto, el buque seguía avanzando; habiendo pasado felizmente el estrecho producido por alguna erupción volcánica entre las islas de Calasapeigne y de Jaros, dobló la punta de Pomegue hendiendo las olas bajo sus tres gavias, su gran foque y la mesana. Lo hacía con tanta lentitud y tan penosos movimientos, que los curiosos, que por instinto presienten la desgracia, preguntábanse unos a otros qué accidente podía haber sobrevenido al buque. Los más peritos en navegación reconocieron al punto que, de haber sucedido alguna desgracia, no debía de haber sido al buque, puesto que, aun cuando con mucha lentitud, seguía éste avanzando con todas las condiciones de los buques bien gobernados.

En su puesto estaba preparada el ancla, sueltos los cabos del bauprés, y al lado del piloto, que se disponía a hacer que El Faraón enfilase la estrecha boca del puerto de Marsella, hallábase un joven de fisonomía inteligente que, con mirada muy viva, observaba cada uno de los movimientos del buque y repetía las órdenes del piloto.

Entre los espectadores que se hallaban reunidos en la explanada de San Juan, había uno que parecía más inquieto que los demás y que, no pudiendo contenerse y esperar a que el buque fondeara, saltó a un bote y ordenó que le llevasen al Faraón, al que alcanzó frente al muelle de la Reserva.

Viendo acercarse al bote y al que lo ocupaba, el marino abandonó su puesto al lado del piloto y se apoyó, sombrero en mano, en el filarete del buque. Era un joven de unos dieciocho a veinte años, de elevada estatura, cuerpo bien proporcionado, hermoso cabello y ojos negros, observándose en toda su persona ese aire de calma y de resolución peculiares a los hombres avezados a luchar con los peligros desde su infancia.

-¡Ah! ¡Sois vos Edmundo! ¿Qué es lo que ha sucedido? -preguntó el del bote- ¿Qué significan esas caras tan tristes que tienen todos los de la tripulación?

-Una gran desgracia, para mí al menos, señor Morrel -respondió Edmundo-. Al llegar a la altura de Civita-Vecchia, falleció el valiente capitán Leclerc...

-¿Y el cargamento? -preguntó con ansia el naviero.

-Intacto, sin novedad. El capitán Leclerc...

-¿Qué le ha sucedido? -preguntó el naviero, ya más tranquilo-. ¿Qué le ocurrió a ese valiente capitán?

-Murió.

-¿Cayó al mar?

-No, señor; murió de una calentura cerebral, en medio de horribles padecimientos.

Volviéndose luego hacia la tripulación:

-¡Hola! -dijo- Cada uno a su puesto, vamos a anclar.

La tripulación obedeció, lanzándose inmediatamente los ocho o diez marineros que la componían unos a las escotas, otros a las drizas y otros a cargar velas.

Edmundo observó con una mirada indiferente el principio de la maniobra, y viendo a punto de ejecutarse sus órdenes, volvióse hacia su interlocutor.

-Pero ¿cómo sucedió esa desgracia? -continuó el naviero.

-¡Oh, Dios mío!, de un modo inesperado. Después de una larga plática con el comandante del puerto, el capitán Leclerc salió de Nápoles bastante agitado, y no habían transcurrido veinticuatro horas cuando le acometió la fiebre... y a los tres días había fallecido. Le hicimos los funerales de ordenanza, y reposa decorosamente envuelto en una hamaca, con una bala del treinta y seis a los pies y otra a la cabeza, a la altura de la isla de Giglio. La cruz de la Legión de Honor y la espada las conservamos y las traemos a su viuda.

-Es muy triste, ciertamente -prosiguió el joven con melancólica sonrisa- haber hecho la guerra a los ingleses por espacio de diez años, y morir después en su cama como otro cualquiera.

Alejandro Dumas (padre)

Libro completo.

jueves, 11 de junio de 2009

Corazón coraza, Benedetti.



Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Franco Battiato: La Sombra de la luz.




Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueno nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi camino se hace incierto.

Y no me dejes nunca màs,
no me dejes nunca màs.

Devuélveme a las zonas màs altas,
a uno de los reinos de calma.

Es tiempo de escapar de estos ciclos de vidas.
Y no me dejes nunca màs,
no me dejes nunca màs.

¿Por qué los gozos del màs profundo afecto
o del anhelo màs sùtil de pulso
sòlo son la sombra de la luz?

Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.

¿Còmo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca màs,
no me dejes nunca màs.

¿Por qué la paz de ciertos monasterios
o la armonìa vibrante de todos mis sentidos
sòlo son la sombra de la luz?


El apego a las riquezas, Séneca, Sobre la felicidad.

Capítulo 25


¿Pues entonces?. Oíd por qué no las cuento entre los bienes, y en qué difiere mi actitud ante ellas de la vuestra, ya que estamos de acuerdo unos y otros en que se deben poseer. Ponme en la casa más opulenta, ponme donde usen profusamente el oro y la plata: no me admiraré por estas cosas, que, aún cuando estén en mi casa, están sin embargo fuera de mí. Trasládame al puente Sublicio y arrójame entre los indigentes: no me despreciaré por estar sentado entre la multitud de los que tienden la mano pidiendo limosna; pues ¿qué importa que le falte un pedazo de pan a quien no le falta la posibilidad de morir?.

¿En resumen?. Aquella casa espléndida la prefiero al puente. Ponme en el medio de un mobiliario suntuoso y un lujo refinado: no me creeré en modo alguno, más feliz por tener un manto suave, por extender tapices purpúreos en mis festines. No seré en nada más desgraciado si mi cerviz cansada reposa en un puñado de heno, si me acuesto sobre borra de circo que se sale por los remiendos de una tela vieja.

¿Qué quiere decir esto?. Prefiero mostrar el alma que tengo vestido con la pretexta y bien abrigado, mejor que con los hombros desnudos o medio cubiertos. Que todos mis días pasen según mis deseos, que nuevas felicitaciones se añadan a las anteriores, no me complaceré por ello. Cambia en adversidad estos favores del tiempo: que el ánimo sea acosado por todas partes con daños, lutos, acometidas diversas; que ni una sola hora esté sin motivo de queja: no por eso maldeciré ningún día: pues he tomado mis medidas para que ningún día sea nefasto para mí.

¿Entonces?. Prefiero moderar mis alegrías a reprimir mis dolores. El gran Sócrates te lo dirá: "Hazme vencedor de todas las naciones; que el carro voluptuoso de Baco me lleve triunfador desde el Oriente hasta Tebas; que los reyes de los persas me pidan leyes: cuando más pensaré que soy hombre es cuando sea saludado por todas partes como dios. Haz que suceda inmediatamente a tan sublime elevación un cambio brusco: que sea llevado a unas andas extranjeras para adornar el cortejo de un vencedor soberbio y feroz; no me humillará más ser conducido bajo un carro ajeno que ir de pie en el mío".

¿Pues entonces?. Prefiero ser vencedor a ser cautivo. Despreciaré todo el imperio de la fortuna, pero si se me da la elección tomaré lo mejor de él. Todo lo que me ocurra resultará bueno, pero prefiero que acontezcan las cosas más fáciles y agradables y menos molestas para el que tiene que habérselas con ellas. Pues no creas que hay ninguna virtud sin trabajo, pero algunas virtudes necesitan estímulos, otras frenos. Así como el cuerpo debe ser retenido en un descenso y ser impulsado cuesta arriba, algunas virtudes están en una pendiente, otras al pie de una cuesta.



¿Hay quien dude que suben, se esfuerzan, luchan la paciencia, la fortaleza, la perseverancia y todas las demás virtudes que se oponen a las adversidades y vencen a la fortuna?. ¿Y no es igualmente evidente que siguen una pendiente la liberalidad, la templanza, la mansedumbre?. En éstas retenemos el alma, para que no resbale; en aquéllas la exhortamos y la incitamos enérgicamente. Por tanto, aplicaremos a la pobreza las más fuertes, que saben luchar; a las riquezas, las más cuidadosas, que andan de puntillas y mantienen su equilibrio.

martes, 26 de mayo de 2009

Cuarto de hotel.


I
A la luz cenicienta del recuerdo

que quiere redimir lo ya vivido

arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese

que baila al pie del árbol y delira

con nubes que son cuerpos que son olas,

con cuerpos que son nubes que son playas?

¿Soy el que toca el agua y canta el agua,
la nube y vuela, el árbol y echa hojas,
un cuerpo y se despierta y le contesta?

Arde el tiempo fantasma:

arde el ayer, el hoy se quema y el mañana.

Todo lo que soñé dura un minuto

y es un minuto todo lo vivido.

Pero no importan siglos o minutos:

también el tiempo de la estrella es tiempo,

gota de sangre o fuego: parpadeo.


II


Roza mi frente con sus manos frías

el río del pasado y sus memorias

huyen bajo mis párpados de piedra.
No se detiene nunca su carrera

y yo, desde mí mismo, lo despido.

¿Huye de mí el pasado?

¿Huyo con él y aquel que lo despide
es una sombra que me finge, hueca?

Quizá no es él quien huye: yo me alejo

y él no me sigue, ajeno, consumado.

Aquel que fui se queda en la ribera.

No me recuerda nunca ni me busca,

no me contempla ni despide:

contempla, busca a otro fugitivo.

Pero tampoco el otro lo recuerda.


III


No hay antes ni después. ¿Lo que viví
lo estoy viviendo todavía?

¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye:
lo que viví lo estoy muriendo todavía.
No tiene fin el tiempo: finge labios,

minutos, muerte, cielos, finge infiernos,

puertas que dan a nada y nadie cruza.
No hay fin, ni paraíso, ni domingo.

No nos espera Dios al fin de semana.
Duerme, no lo despiertan nuestros gritos.

Sólo el silencio lo despierta.
Cuando se calle todo y ya no canten

la sangre, los relojes, las estrellas,

Dios abrirá los ojos
y al reino de su nada volveremos.

******

Octavio Paz.

domingo, 17 de mayo de 2009

Las Sevillanas.


Actualmente es un baile popular propio de Andalucía, pero deriva de las seguidillas manchegas.
Hace cuatrocientos años, en nuestro país sólo se bailaban jotas y seguidillas. Cada región tenía sus propios bailes y vestimentas propias.

Hay teorías que afirman que las sevillanas proceden de ritmos austríacos, del vals, por eso tienen el mismo compás (3/4).

Aunque de vieja estirpe y hondas raíces, no alcanza su mayoría de edad hasta la mitad del siglo XIX.

Fue primero desenfadada ZARABANDA en la Sevilla del Renacimiento.
En el siglo XVIII atemperó sus compases y se hizo la airosa SEGUIDILLA que las Sevillanas bailaban a coro en el barrio del Arenal.
Hacia 1740 el maestro Pedro de la Rosa fija tres cuerpos subdivididos en tres tercios.
Al iniciarse el XIX convive con el bolero y se entremezcla con él dando lugar a la SEVILLANA BOLERA.

A mediados de ese mismo siglo se decanta y cristaliza por fin en la SEVILLANA sevillana. Luego el pueblo la hizo suya y la cantaba y bailaba en las ferias, en las Cruces de Mayo, en los corrales de vecinos, en las aristocráticas tertulias de salón, etc.

Cuentan las abuelas que antiguamente las bailaban solamente las mujeres entre ellas, en sus reuniones. Posteriormente se incorporaron los hombres y se les dio un leguaje, que habla normalmente de alguna historia de amor.



Las sevillanas constan de cuatro coplas (antes eran siete) con tres estrofas cada una, en ellas se va desarrollando la interpretación de una historia de amor con un final feliz.



En la primera la mujer se luce, coquetea, y el hombre va a su encuentro. Ella finge huir o desentenderse.

La segunda representa el acercamiento, la seducción. La mujer permite que se acorten las distancias.

En la tercera se rompe el hechizo, se figura un engaño, una pelea, un enfado, se zapatea para enfatizar la escena.

Y en la cuarta, llega la calma, el encuentro, la aceptación del otro, la reconciliación y muy poca distancia entre los dos.



Hay muchos estilos:
Las rocieras, que son muy rápidas; las corraleras, que son las más extendidas y populares y se bailaban en los corrales; las de Lebrija con mucha percusión; las boleras del siglo XVII y las flamencas, ambas instrumentales y un largo etc.


lunes, 11 de mayo de 2009

El soliloquio de Hamlet.


William Shakespeare.

¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?

Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así!

¡Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar! -¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?...

Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.

***
Versión de Rafael Pombo

jueves, 7 de mayo de 2009

Aristóteles. Ética Nicomaquea, Libro II,


Capítulo V

1.

Examinemos enseguida qué sea la virtud. Puesto que todo lo que se da en el alma son pasiones, potencias y hábitos, la virtud deberá ser alguna de estas tres cosas.

Llamo pasiones al deseo, la cólera, el temor, la audacia, la envidia, la alegría, el sentimiento amistoso, el odio, la añoranza, la emulación, la piedad, y en general a todas las afecciones a las que son concomitantes el placer o la pena. Llamo potencias a las facultades que nos hacen pasibles de esos estados, como son las que nos hacen capaces de airarnos o contristarnos o compadecernos. Y llamo hábitos a las disposiciones que nos hacen conducirnos bien o mal en lo que respecta a las pasiones, como si, por ejemplo, al airarnos lo hacemos con vehemencia o remisamente, estaremos mal dispuestos, y si con medida, bien, y así en las demás pasiones.


2.

Ni las virtudes ni los vicios son, por tanto, pasiones, Como quiera que no se nos declara virtuosos o viciosos según nuestras pasiones, sino según nuestras virtudes o vicios No es por las pasiones por lo que se nos alaba o censura: no se elogia al temeroso o al airado, ni se reprocha el que alguno monte en cólera por este solo hecho, sino por la manera o circunstancias. Por lo contrario se nos dispensa alabanza o censura por las virtudes y vicios.

Allende de esto, no depende de nuestra elección airarnos o temer, mientras que las virtudes sí son elecciones o por lo menos no se dan sin elección.
3.

Finalmente, dícese que somos movidos por las pasiones, mientras que, por las virtudes y vicios no somos movidos, sino que estamos de tal o tal modo dispuestos.


Por los mismos motivos las virtudes no son tampoco potencias, como quiera que no se nos llama buenos o malos ni se nos elogia o censura por la simple capacidad de tener pasiones. Y además, si poseernos estas capacidades por naturaleza, no venimos a ser buenos o malos por naturaleza. Con antelación nos hemos explicado acerca de esto punto.

Si, pues, las virtudes no son ni pasiones ni potencias, no queda sino que sean hábitos. Con lo cual está dicho a qué género pertenece la virtud.

sábado, 2 de mayo de 2009

El cuervo.

Edgar Allan Poe.

Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.

"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.

Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma en mis libros,
ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más".

Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.

La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
"Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!".

Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
"Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
Dijo el cuervo: "Nunca más".

Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara "Nunca más".

Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará".
Dijo entonces :"Nunca más".

Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
"Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
"Nunca, nunca más".

Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir qué quería la funesta ave ancestral
al repetir: "Nunca más".

Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.

Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
"¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Dios estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!".
Dijo el cuervo: "Nunca más".

"¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Galaad!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".

"¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Dios que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

"¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".

Y el impávido cuervo osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará...¡nunca más!.

Bendecida 2.





Y en tu ausencia, las paredes
Se pintarán de tristeza
Y enjaularé mi corazón
Entre tus huesos...

Y en tu ausencia, las paredes
Se pintarán de tristeza
Y enjaularé mi corazón
Entre tus huesos...

lunes, 27 de abril de 2009

Ezra Pound.


CANTAR XLV

Con usura.

Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra
Con bien cortados bloques y dispuestos
de modo que el diseño lo cobije,
con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta,
con usura
no se ve el hombre Gonzaga,
ni a su gente ni a sus concubinas
no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa
sino para venderlo y pronto
con usura,
pecado contra la naturaleza,
es tu pan para siempre harapiento,
seco como papel, sin trigo de montaña,
sin la fuerte harina.
Con usura se hincha la línea
con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)
y nadie encuentra un lugar para su casa.
El picapedrero es apartado de la piedra
el tejedor es apartado del telar
con usura
no llega lana al mercado
no vale nada la oveja con usura.
Usura es un parásito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; no por usura Zuan Bellini
ni se pintó "La Calunnia”
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
no por usura St. Hilaire.
Usura oxida el cincel
Oxida la obra y al artesano
Corroe el hilo en el telar
Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;
Y el azur tiene una llaga con usura;
se queda sin bordar la tela.
No encuentra el esmeralda un Memling
Usura mata al niño en el útero
No deja que el joven corteje
Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace
entre la joven novia y su marido
Contra naturam
Ellos trajeron putas a Eleusis
Sientan cadáveres a su banquete
por mandato de usura.




domingo, 26 de abril de 2009

Un día, sin otro que le pueda secundar.

Era tarde, demasiado tarde para ver más allá de la luz de la mañana.
Lo sabía, pero ya no me importaba más que la certeza de que durando lo que durase mi nimia existencia, había vivido como debían hacerlo los que estamos vivos.

Con tristeza, pudieron resonar en mi mente, ecos de seres amados a los que echaría en falta, pero eso eran tiempos, personas y espacios que mi mente no reconocería tras el paso a la nueva existencia.

Aun así, luchaba por retenerles en el pensamiento, como si ello me valiese de escudo ante un peligro que desconocía. Pero ni en la muerte el miedo me atenazaría, el valor del que siempre quise hacer gala lo llevaba impreso en el espíritu…

Por eso estaba ahí, por eso se me iba escapando la vida, por esa herida que a traición se le infringió a la madre tierra.
Pero al menos estaba salvo del peor de los castigos. De la peor de las muertes, la del espíritu.

Ya todas esas cosas valiosas habían dejado de existir para los hombres.
El alma era un algo en lo que algunos creían, una excusa de algunos para someter, o un miedo a tener y perder. No sabían ni querían creer más allá de lo que ella significaba.

Antaño el ser humano creía que la tierra era plana. Que hallen del horizonte, existía un enorme precipicio que les lanzaba al vacío, siendo condenados a una caída eterna.
¿Acaso no sufrían esa caída eterna? Y eso que la tierra no es plana, pero el alma si puede estar condenada a ser plana. Tan lineal, horizontal, circular y de la forma que se le quiera dar. Como el vacío al que tanto temen algunos.

Cada uno posee un vacío, con nombre propio la mayoría le acabamos llamando con nombre ajeno. Cuando nos queremos dar cuenta, es el nuestro.

A través de otras sonrisas, palabras sinceras e insinceras, llantos, silencios, dolor y gozos, tropiezos y aciertos, andar y caer, parase o correr, los gritos... en todo hube sido y me he nutrido, al menos las tuve, y sinceras. A otros les rodeó la plasticidad, lo artificial, lo informe y deforme, así germinó en ellos esa nada, esa planicie, ese desierto del que nunca se puede uno escapar.

Una vez perdidos ciertos valores jamás puedes dar marcha atrás, jamás te son devueltos. Son los honores de nacimiento, esa pureza que desconocemos hasta que la perdemos.Todo lo que se desconoce no existe ¡qué gran mentira y estupidez!

(******)


Carmen M. Padial.